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Historia

Ayuntamiento de Serrato  • info@serrato.es  • 952 16 23 97
Ayuntamiento de Serrato
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Historia

Vista panorámica

Los orígenes de Serrato se remontan al periodo del neolítico, asociadas a pequeñas comunidades agrícolas, que se asentaron en el comunidades agrícolas que se asentaron en el lugar por la fertilidad de sus tierras y la abundancia de agua, aunque es el periodo romano y árabe el que presenta importantes vestigios en la zona, concretamente la villa romana de Serrato, localizada en los aledaños de la población y los restos árabes del Castillo de Ortegicar entre otros.

Podemos hablar de dos esculturas aparecidas en Serrato, que nos llevan a descubrir el pasado romano de nuestro pueblo.

 

El Pastor de Serrato

En el Cortijo de los Villares, apareció en 1954, mientras se efectuaban labores agrícolas, esta singular escultura que puede que pertenecería, aunque no se tienen pruebas para demostrarlo, a la ornamentación de una villa rustica a tenor de la propia iconografía de la estatua y de los numerosos hallazgos registrados en el lugar, entre los que destacan diversos elementos arquitectónicos, gran número de fragmentos cerámicos y, sobre todo varios trozos de una escultura en bronce.

Al poco de descubrirse la estatua fue trasladada a Ronda depositándose en el Ayuntamiento donde permanece aún. Es una pieza esculpida en mármol blanco no demasiado pulido, muy posiblemente de alguna cantera de la provincia. Se encuentra falto de la cabeza, pero con hueco para insertarla. Le falta el brazo derecho desde el codo y la mano izquierda fragmentada. Carece, además de ambas piernas desde las rodillas. Se observa una adherencia en el muslo derecho. Tiene de alto 73 cms., un ancho de 36 cms., y un fondo o grosor de 23 cms.

Viste túnica corta o exomis, de manga ceñida que se abre en el codo, prenda habitual en la gente del pueblo en el mundo grecorromano, amarrada a la cintura por un cordón que se anuda frontalmente, ocultando el resto del cinto los pliegues que forma la túnica. Cruzando el pecho diagonalmente, desde el hombro izquierdo hasta la cintura del lado opuesto, se aprecia la piel de un animal que sirve como correa para sujetar el zurrón del que sobresale un pequeño animal, difícil de identificar al estar fracturada la cabeza, pero que casi con toda seguridad sería un cabrito.

El tronco gira levemente a la derecha y avanza la pierna del mismo lado, mientras que la opuesta sostiene el peso del cuerpo. El brazo izquierdo cruza horizontalmente el abdomen y sujetaría el cayado o pedum sobre el que apoyaría la figura. El otro brazo caería verticalmente a lo largo del cuerpo tal vez llevando otro animal, si bien es difícil de precisar cual sería su verdadera postura al haber desaparecido. Tiene lacerada la espalda simulando amplios y profundos pliegues regularmente atados. Es apreciable, no obstante la piel de animal o nebris ya mencionada, que se anuda sobre el hombro y se tercia sobre la espalda para a sujetar el zurrón, con la particularidad de estar trabajada a trépano.

Al año siguiente de su descubrimiento la escultura fue estudiada por Fernández de Avilés, que la describió, clasificó como pastor y dio algunas interpretaciones poniendo la figura en relación con personajes mitológicos como Atis, Mitra, Escupio, prisioneros, bárbaros, etc., teniendo siempre en cuenta su aspecto formal, declarando no encontrar paralelo exacto dentro ni fuera de la Península.

Este investigador menciono varias veces en su trabajo su filiación con pastores, buscando semejanzas en las figuraciones de los sarcófagos paganos y cristianos, y se refiriera a la antigua serie de pastores portando sobre sus espaldas a las ovejas, temas que se extienden desde los crióforos griegos arcaicos hasta las representaciones paleocristianas del Buen Pastor, pasó por encima el estudio de la figura en sí misma, es decir, efectuando una profundización sobre el tipo y sus vinculaciones con la escultura de género helenística a la que sin duda pertenece.

En la época helenística tienen una gran difusión las representaciones de figuras que expresan distintos estados de ánimo como el amor, el dolor, el llanto o la alegría, al mismo tiempo que hay una especial atención al hombre desde su niñez hasta la vejez más decrepita con interés especial por la expresividad y la caricatura que no retrocede a la reproducción de las deformaciones físicas por la enfermedad con todo su realismo.

Laubscher, clasifica en cuatro tipos las figuras de pastores en piedra o mármol contabilizando un total de veinte piezas. Si hubiera que incluir la escultura de Serrato en alguno de sus tipos seguramente habría de ser en el “Tipo Genova” que cuenta con tres ejemplares: el propio de Génova, el de Nimes y el de Roma, en la Galería Lapidaria del Vaticano, aunque tampoco sería descartable su inclusión en le “Tipo Leningrado”.

Los rasgos diferenciadores de estas estatuas vendría dado por tener, exomis, que cubre cuerpo y brazos hasta el codo y cruzar el antebrazo izquierdo por delante del abdomen, detalles estos que no aparecen entre los tipos estudiados por el investigador alemán. Se podría intentar una reconstrucción atendiendo a la posición del brazo derecho y la adherencia sobre el muslo del mismo lado que podría interpretarse como la presencia, hoy perdida, de un cordero u oveja que llevaría el pastor.

Parece ser que el destino de estas esculturas era decorar jardines y huertos en las villas, en conjunción con otras obras escultóricas de asunto mitológico, mientras que los de pequeño tamaño, como los bronces, podrían servir de ornato personal, como decoración de determinados recipientes.

En cuanto a la fecha de ejecución de la escultura se podría datar de mediados o finales del siglo II después de Cristo.

La Cabeza de Dioysios de Bronce

Esta magnífica cabeza en bronce se encontró en una fecha anterior a 1946 en el Cortijo de los Villares, lugar donde años después se descubriría el Pastor. Con la cabeza aparecieron otros fragmentos de la misma estatua, concretamente trozos de las piernas, del pecho, del hombro y de la espalda.

La cabeza que es lo único que se conserva, está fragmentada ya que falta la mejilla izquierda, la boca y la barbilla con algunas grietas de escasa consideración. Se depositó hace años en el Museo Arqueológico Provincial de Málaga. Su número de inventario es el 689 y sus dimensiones 18 cms de alto, 17,5 cms. de ancho y 16,55 desde la frente al aparte posterior de la cabeza.

Es una pieza de gran calidad, tanto técnica como artística, en la que el broncismo se luce en el tratamiento del cabello dispuesto en largos mechones colocados simétricamente sobre la frente resolviéndose en manchas onduladas por los temporales y laterales de la cabeza ocultando en parte las orejas. Ciñe el peinado con una cita decorada con pequeñas hojas de forma acorazonada inscritas en un marco de igual forma. Esta taenia rodea la cabeza para anudarse en la nuca y apareciendo sus extremos en el colindante cabello que se encuentra en este lugar formando una especie de moño. Los cabellos se distribuyen sobre la cabeza de una manera armoniosa de tal forma que, pese a ser casi simétricos, no dan la sensación de estar arreglados regularmente. En la parte delantera, sobre ambos temporales y la taenia, se observan dos gruesos racimos de uvas acompañados de pequeñas hojas de vid casi inapreciables.

Los ojos, posiblemente ocupados en su día por unos de pasta vítrea, están ahora vacíos destacándose del rostro por los gruesos párpados. La nariz, recta y parcialmente fracturada, se continúa de forma natural siguiendo los cánones clásicos por los arcos superciliares. La boca parece que iba abierta si nos fijamos en una de las comisuras de los labios que aún se conserva.

La búsqueda del prototipo de esta cabeza broncínea de Baco es complicado al ser el cabello el único elemento de juicio que se posee, lo cual no es obstáculo para adivinar en ella una copia o reelaboración origen de otras realizaciones efectuadas durante el período helenístico.

Durante esta época y los primeros siglos del Imperio Romano los modelos sufrían numerosas transformaciones por el gusto de los copistas surgiendo gran número de variantes, lo cual dificulta reconocer los originales, tanto en los tipos estatuarios, como en las cabezas. Por fortuna, en las últimas décadas han aparecido distintos trabajos monográficos sobre la figura mitológica del dios y su personalidad en el panteón grecorromano y sus representaciones plásticas, siendo el trabajo de Pochmarski, el que clasifica en doce grupos las representaciones escultóricas de Dionysios. Los tipos más cercanos al bronce de Serrato son el segundo, tercero, cuarto y séptimo con la particularidad de diferir entre ellas y con la nuestra en pequeños detalles formales en la colocación de los cabellos en mechones más o menos ondulados y en la situación de la taenia sobre la frente. Muy posiblemente, la cabeza hallada en el Cortijo de los Villares habría que relacionarla más de cerca con el ejemplar de Chatworth House si atendemos a la composición y estructura de la cabeza desde un punto global, si bien específicamente en determinados detalles capilares habría que incluirla en el grupo segundo.

Parece adecuada una cronología cercana a los últimos años del siglo I después de Cristo para esta escultura por sus propias características y en comparación con otros ejemplares similares.